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El Sagrado
Septenario |
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De acuerdo con el sistema de cultura oculta oriental existen 49 centros nerviosos sagrados en el cuerpo humano, de los cuales los siete más importantes y centros clave están situados cerca de la espina dorsal a diversos intervalos.
Cada uno de estos siete plexos principales tiene seis de menor importancia rodeándolo, formando así diagramas en forma de estrellas de seis puntas, aunque los centros no se encuentran ordenados en el cuerpo de esa manera. La fisiología, muestra grupos septenarios por todas partes del exterior e interior del cuerpo humano;
Estos siete son los plexos negativos de la espina dorsal de primera importancia, pero a los discípulos de los Misterios se les aconseja no intentar el desarrollo de esos centros, porque ellos son polos negativos. Todos los plexos positivos que el verdadero discípulo del más elevado conocimiento debería tratar de desarrollar están situados dentro del cráneo, porque el cuerpo es un polo negativo de ese cuerpo espiritual contenido en la cavidad craneana. Como el cuerpo es controlado por el cerebro, el verdadero adepto trabaja con éste, eludiendo los polos negativos de los centros cerebrales que están situados a lo largo de la espina dorsal. El desarrollo apropiado de los siete discos cerebrales o esferas espirituales interpenetrantes, termina en el despertar de las flores espinales por un proceso indirecto. Guardaos del proceso directo de concentrar o encauzar la respiración interna hacia los centros espinales.
Todos éstos recuerdan el hecho de que los siete espíritus primitivos y primarios han llegado a encarnarse en la estructura compuesta del hombre y que los Elohim están realmente dentro de su propia naturaleza, donde, desde sus siete tronos, lo están plasmando en una criatura septenaria. Uno de estos Elohim, el cual corresponde a un color, a una nota musical, a una vibración planetaria y a una dimensión mística, es la clave de conciencia de cada reino de la Naturaleza. Los Elohim se turnan en el control de la vida de los seres humanos. De acuerdo con los antiguos Brahmanes, el Señor de la raza humana está afinado a una de la 7 notas musicales que es la nota fa, y su vibración corre a través del diminuto conducto de la columna espinal. Este conducto es llamado el sushumna. La esencia que se mueve a través del sushumna florece finalmente hacia afuera, formando una magnifica flor en el cerebro. Ésta es llamada sahasrara, el loto de mil pétalos, en el medio del cual está entronizado el ojo divino de los dioses. En la India es posible procurarse cuadros baratos mostrando
a un Yogi meditando con estos centros florales a lo largo de la espina
dorsal, conectados simultáneamente por tres nagas o dioses
serpientes, los cuales representan las divisiones del cordón
espinal.
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