Tomando conciencia de "Su Presencia"



No te inquietes si perdiste algo, porque nada es verdaderamente tuyo.

No pierdes a nadie: El que muere, simplemente se nos adelanta,
porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue viviendo en tu corazón.

¿Quién podría decir que Jesús está muerto?

No hay muerte... hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa:
Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tus seres queridos, etc.


No elaboraste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto porque piensas que puedes ser dueño de algo.

Además, la vida no te quita cosas: te libera de ellas... te aligeran de su carga para que puedas elevarte y alcanzar la plenitud.

No te sientas viejo porque Moisés dirigía el Éxodo a los 80 y Rubinstein
interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por citar dos casos
conocidos.

De la cuna a la tumba todas las cosas que te suceden te ayudan en el aprendizaje que transitas en esta escuela de vida material; por eso, lo que llamas problemas, son solo lecciones.


La pobreza está más cerca del amor, porque el dinero te distrae con demasiadas cosas y te aleja de lo esencial, porque que te hace más desconfiado.

Haz sólo lo que amas y serás feliz.

El que hace lo que ama, está irremediablemente condenado al éxito y este llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y llegará en forma natural.

No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida.


Dios puso a un ser humano a tu cargo y ese eres tú.

Debes hacerte libre y feliz a ti mismo. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.

Recuerda a Jesús: "Amarás al tu prójimo como a ti mismo".

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad está siempre disponible, es parte de una responsable elección y la decisión de adquirirla solo puede ser tomada por ti.

En realidad nadie puede vivir la vida de otro ni ser feliz por él.

Por más aprecio y deseos de ayuda que sientas por una persona obesa tu no puedes dejar de comer por él.

Por más aprecio y deseos de ayuda que sientas por una persona alcohólica tu no puedes dejar de beber por él.


Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todos los que te rodean.

Hay tantas cosas en la vida para sentirte feliz y nuestro paso por la Tierra es tan efímero, que sufrir es una pérdida de tiempo.

Tenemos para alegrarnos y disfrutar la nieve del invierno y las flores de la
primavera, el chocolate, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velásquez y Picasso, entre otras tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas: si la enfermedad te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas, etc. etc.)

Si tú le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo tanto, feliz y libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad. Y estarás dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.


Ayuda al niño que te necesita, ese niño en un futuro podría ser el amigo de tu hijo.

Ayuda a los viejos y a los jóvenes.

Recuerda que algunos te ayudaron cuando eras joven y otros te ayudarán cuando seas viejo.

Además, el servicio genera felicidad, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medida y te darán sin medida.

Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en
el mismísimo Amor.


Que no te confundan unos pocos, corruptos, homicidas y suicidas.

El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.

Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay
millones de caricias que alimentan la vida.



¡Vale la pena!

¿verdad?

 

...."El" te manda cada primavera.

"El" te regala un cada mañana. ...

 

 

 

"El" puede vivir en cualquier parte del universo, pero simplemente escogió tu corazón.

 

Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero "El" te entrega fuerzas para enfrentar cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el sendero que debas transitar.

 

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír".