El poder del Perdón
A través del despertar espiritual derramado por el séptimo rayo, hoy se comprende al Padre Madre de toda la creación como el centro de todo lo bueno, amoroso y real.
Desde esta
comprensión inteligente es anulada la ignorante creencia en un Dios que
premia a los buenos y castiga a los malos.
El hombre a través de su aprendizaje en la escuela de la vida material,
va cometiendo errores y aciertos.
Lejos de
ser premiado o castigado por Dios, la ley de causa y efecto lo guía en
su evolución.
Todo error (pecado) de aprendizaje al ser abandonado, es automáticamente
perdonado por la misericordia divina.
El hombre
es el que se sigue castigando a través de la culpa e ignorancia de las
leyes metafísicas universales.
Aquel que ore y medite con amor en el rayo violeta, recibirá el beneficio
de la ley desde lo alto.
La llama de misericordia arderá en su corazón, en su mente y en su alma y entonces caminará por el sendero de la pureza.
El alma, el cuerpo y la mente carnal se harán más transparentes
y ligeros y uno podrá gozar de la eterna juventud del espíritu.
Aún siendo de edad avanzada, vamos a caminar como jóvenes con
ligereza y soltura.
Dando veracidad y apoyo a lo anteriormente dicho, el apóstol dice en
la Biblia: "caminarán y no se cansarán, correrán
y no se fatigarán."
Es de suma utilidad la energía misericordiosa del séptimo rayo
El 90% de
las enfermedades son psicosomáticas, es decir, que se derivan de los
conflictos internos, a través de la culpa, proyectándose a los
cuerpos mental, emocional y físico.
En los temas referentes a la soledad y la pobreza sucede algo semejante. El
ser internamente no se siente merecedor de la compañía de otros
o de gozar de la riqueza que por derecho propio le pertenece.
Este divino rayo proyecta un manto de misericordia sobre el hombre haciéndole
comprender que no es culpable de sus errores, pero sí responsable por
ellos.
El divino entendimiento generado por esta llama, arroja liberación sobre
todo tipo de culpa, cortando las ligaduras que atan al ser con sus patologías.
Al transmutar, nos liberamos del karma pasado y actual, solo si no volvemos a repetir los mismos errores desde el pensamiento y la acción.