El poder del verbo o la palabra es la acción directa ejercida sobre
todos los planos. Al respecto leemos en el evangelio de Juan :
"En el principio era el verbo (la palabra) y el verbo era con Dios,
y todo lo que ha sido creado fue hecho por el verbo y fuera de él nada
ha sido ni será creado".
En metafísica aprendemos una lección elemental que nos dice que
primero se piensa, luego se apoya con la emoción, después se habla
y a continuación se precipita en el mundo físico todo el producto
de lo pensado, sentido y hablado. Es muy importante pensar, reflexionar y luego
hablar.
Hay que hablar lentamente observando cada palabra que vaya saliendo de la boca.
Todos los seres tienen 2 oídos y una boca. Al respecto podemos reflexionar
que se debe escuchar el doble de lo que se habla.
Uno es dueño y señor de lo que calla y esclavo de lo que
dice.
Al respecto leemos en la Biblia las palabras de Jesús : "
De toda palabra vana será juzgado el hombre en el día de su juicio,
puesto que por sus palabras será condenado o justificado". En otro
versículo leemos : " No es lo que entra por la boca del hombre lo
que lo contamina, sino lo que sale de ella (las palabras)"
A través del conocimiento metafísico se comprende
que todas las acciones ejercidas por las palabras deben estar estrictamente
centradas en la verdad. Deben ser bellas, elevadoras, estimulantes, inspiradas
e iluminadas. No solamente se deberán controlar las palabras en su calidad,
cantidad, rapidez y veracidad, sino que también se deberá ejercer
control sobre las que se escuchen.
Hay que rehusarse a escuchar todo tipo de palabras centradas en el error.
Mucha gente se queja de lo malo del mundo, pero a la vez escucha infinidad de
feas palabras al respecto.
El sonido producido por la palabra es divina energía, crea, destruye,
genera progreso,evolución o desintegración. Este poder del verbo
divino afecta directamente a los 7 centros de conciencia(chakras), a las glándulas
endocrinas y a los 7 ganglios relacionados con ellas.
La palabra ejerce acción directa sobre las glándulas tiroides,
timo, pineal, pituitaria, y suprarrenal. También la acción es
desarrollada sobre el plexo solar, los ovarios y los testículos.
Cada palabra pronunciada se dirige al cosmos luego de haber pasado por las glándulas,
los chakras y la energía del aura. Cada centro de conciencia es afectado
por la palabra.
Cada uno de ellos tiene una substancia y un color en particular.
Si la acción ejercida por la palabra es elevada, su poder se derrama
en el aura ejerciendo una gran corriente de energía creadora, avivando
el color del chakra. Si la palabra es contraria al orden divino se detiene la
rotación de los chakras y hasta pueden rotar inversamente, precipitando
toxinas que se vierten en el aura y luego generan serias patologías en
los cuerpos inferiores físico, emocional y mental.
Nuestros cuerpos viven, se mueven y tienen su existencia
dentro de nuestra aura. Cuando el aura esta contaminada con el error de la acción
ejercida por la palabra negativa, al aura le cuesta muchísimo mantener
la armonía y la salud en los diversos cuerpos. Es como querer vivir largo
tiempo sumergido en un estanque lleno de agua contaminada.
Sin tener conciencia de ello muchos depositan dentro del estanque de su aura
sucias palabras de odio, rencor, envidia, celos y calumnias. Y paradójicamente
pretenden tener un cuerpo sano, emociones estables y pensamientos positivos.
Es menester comprender que los diversos cuerpos, literalmente respiran a través
del aura. Si ella está contaminada, los cuerpos se deterioran generando
una lenta y dolorosa destrucción.