Muchas
veces oímos hablar de que debemos tener paciencia, que el conocimiento
se va asimilando según nuestra evolución. Vamos a reflexionar
sobre esto.
Consideraremos un ejemplo fácil : muchas veces uno tiene libros en su
casa y solo cuando siente deseos, los lee. Comparándolo, valga la diferencia,
con el conocimiento metafísico, podemos decir que una cierta "fuerza"
nos lleva al lugar indicado, en el momento indicado y con la gente indicada.
Esa sensación interna nos conduce al lugar propicio o a adquirir un libro,
leerlo o conocer gente acorde a nuestro nivel de aprendizaje en el tema que
nos interesa.
Por eso, cuando decidimos ir a una conferencia o a realizar meditación
con un grupo o a adquirir un libro, si pedimos que esa "fuerza" sea
en la Verdad, o sea, guiada por nuestro Padre, estaremos en el lugar adecuado.
Otras veces, puede pasarnos que nos sentimos incómodos o que nos "choca"
un libro, esa sensación nos indica que ese camino es el adecuado. Digo
"adecuado" pues puede ser perjudicial o simplemente que nosotros no
estamos preparados para comprender lo que en ese lugar se transmite.
Por lo tanto, nuestra evolución no es ni buena ni mala, ni alta ni baja,
solo tiene el nivel acorde al aprendizaje que hemos realizado en todas nuestras
vidas en este plano.
Por todo lo expuesto, podemos inferir que: la evolución es personal y
que si sintonizamos la frecuencia acorde con nuestro aprendizaje, podremos seguir
evolucionando. Caso contrario, por cada vez que nos apartemos de esa senda de
crecimiento paulatino, podemos perder tiempo, energía y creer que no
somos capaces de evolucionar.
La reflexión es, que debemos tomar con serenidad el aprendizaje hacia
el crecimiento interior, y que si no comprendemos algo, vayamos lentamente,
que ya lo entenderemos en un futuro si esto debe ser así.
Paso a paso iremos evolucionando.
Esto se logra no solo con el conocimiento, sino con la puesta en práctica
de lo aprendido.