Señales
sobre el final de los tiempos
Datos científicos
1º Parte
En
1883, una elevación del nivel del mar
derivado de erupciones del volcán Kratakoa afectó
a Sri Lanka.
En
1941, un terremoto desencadenó un Tsunami que
afectó a las costas de la India.
En 1944, seis olas gigantes devastaron Japón y otra media docena impactó en el archipiélago de Hawai.
En 1945, temblor de tierra ocurrido al sur de Karachi
provocó olas gigantes, una gran ola barrió el golfo del
Moro, Filipinas.
En 1964, movimientos telúricos en Alaska
hicieron que algunas regiones aumentaron su nivel sobre el mar, otras bajaron',
señaló el geofísico Bruce Presgrave, del
Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio
Geológico de EE UU.
En 1976; terremoto de 7 grados en Singapur.
En Junio del 2000 terremotos de 7.4 grados en Sumatra.
En el 2.003 movimientos telúricos en California
y Japón.
En el 2004 un Tsunami en Asia alcanzó 9 grados en la escala de Ritchter.
El equipo de Keilis-Borok, que incluye expertos en reconocimiento de patrones en geodinámica, física, estadística y salud pública, ha desarrollado algoritmos que detectan con anticipación, movimientos como los de California y Japón en el 2.003.
Algunos científicos del 'Center for Computational and Engineering'
de la Universidad de California previeron posibles terremotos que podrían
ocurrir entre el 2000 y 2010, a partir de movimientos de intensidad
superior a 5 grados de la escala Ritchter, cuya localización del epicentro
fue en el Oceano Indico; el mapa fue presentado en la reunión
de 'American Geophysical Union' un mes antes del fatal acontecimiento
del 2004 cuando el Tsunami en Asia alcanzó 9
grados en la escala de Ritchter.
Con el Tsunami de Asia, fueron afectados directamente 11 países y 60 de manera indirecta, creando inundaciones en países distantes como en Colombia, Venezuela, Brasil y Estados Unidos (California); más de cinco millones de damnificados, la mayoría del Sudeste Asiático y Africano, alrededor de ocho mil turistas de países ricos muchos de ellos haciendo a bajo costo; casi dos cientos mil muertos y desaparecidos por el impacto y un número equivalente por epidemias consecuentes (malaria, tuberculosis, encefalitis, desnutrición); un ecosistema alterado con playas erosionadas, suelos cultivables que quedaron salinizados, aguas potables contaminadas por acción química, como el cáncer producido por Mercurio, o demencia por el Plomo; además contaminación por materias fecales, bacterias, moho, virus y por si fuera poco, secuestro, tráfico de menores y depredación sexual
Según Ken Hudnut, geofísico del Instituto Geológico norteamericano, algunas imágenes de satélite ya han mostrado que el movimiento telúrico causó un desplazamiento de las islas Nicobar y Simeulue.
El movimiento que causó la marejada hizo vibrar la Tierra como si fuera
una campana, desplazó posiblemente de manera lateral islas pequeñas
sobre una distancia de 20 metros de su sitio original, causando cambios en la
región del epicentro.
Las placas tectónicas, sobre las que reposan los océanos y los
continentes están situadas sobre el magma, que roca derretida a grandes
profundidades del manto terrestre, desconocidos para la ciencia, por lo que
los geólogos y sismólogos sólo pueden establecer cálculos
de probabilidad para prevenir, pero nada puede impedir.
Se ha modificado ligeramente el eje de la Tierra, acelerando
su rotación y acortando la duración del día en tres microsegundos
(según la BBC de Londres)
También se sabe que estos sismos vienen en oleadas de dos o más; la rapidez de una erupción, es un potencial peligro, que desencadena una catástrofe de dimensiones y efectos planetarios.
Estos solo podrían ser los antecedentes para que ocurran otras catástrofes equivalentes en los próximos 25 años, afirman los científicos.
Es un período de inestabilidad telúrica que prolonga amenazas,
que afectan no sólo al Indico, Pacífico y Atlántico,
sino que impactan la geografía de todo el globo terráqueo, las
condiciones climatológicas, sociales y económicas, en los cuales
aparentemente el ser humano nada puede hacer, al sucumbir ante la magnitud del
poder ejercido por la naturaleza.
Los habitantes de La Tierra, son invadidos por la impotencia
al perderse miles de vidas humanas en estos eventos naturales, lo cual crea
nuevos escenarios geográficos y humanos, en lo natural y en lo espiritual.
Es
claro que un sistema de alerta reduce el impacto de un movimiento telúrico,
pero también es evidente que países como Indonesia, Sri
Lanka y Tailandia no tienen los medios técnicos ni económicos
de Estados Unidos, Japón o Australia, para instalar
un dispositivo equivalente al que estos países han desplegado en el Pacífico;
aunque tuvieran todos los medios económicos y tecnológicos, es
humanamente imposible escapar de las consecuencias de las grandes catástrofes
que se avecinan para la humanidad.