El viaje de luz de la chispa divina
La vida es la energía todopoderosa presente en la llama trina, la chispa de luz emanada del gran sol central que llamamos Padre Madre Amor.
Esta magna energía sale del Padre y a través de millones de eones,
va adquiriendo distintos ropajes dimensionales evolucionando continuamente.
Comienza su viaje como una radiante y brillante luz con todos sus rayos de manifestación.
Proyecta un átomo en tercera dimensión, para luego agruparse y conformar moléculas siguiendo su viaje hacia el reino de los elementos.
Se agrupa con otros millones de chispas divinas y conforman en tercera dimensión,
el aire, la tierra, el fuego y el agua.
Sigue su viaje de evolución
pasando por los reinos mineral, vegetal y animal.
Llegado este momento, la divina chispa ya ha adquirido un crecimiento y toma
de conciencia tal, que la hace apta para proyectar un cuerpo humanoide en el
mundo de las formas.
Esta divina energía jamás
pierde su individualidad.
Aunque sigue evolucionando, pasando de cuerpo en cuerpo, su esencia conformada
por el patrón espiritual, continúa intacta y muchísimo
más evolucionada.
Van pasando los ropajes carnales, van cambiando los nombres, las razas, los
colores de piel, los sexos y la magna presencia de Dios presente en la llama
trina, manifestándose en la materia, continúa su evolución.
Concluye su viaje por el mundo material de tercera dimensión, para pasar
en la forma de superhombre hacia la cuarta dimensión.
En ella continúa su crecimiento en todos los planos y subplanos, pasando a la quinta dimensión.
En esta dimensión se une a su chispa gemela, donde en forma de suprahombre sigue hasta llegar a la 18ava. Dimensión.
En esta dimensión se precipita como un logos planetario.
En este estado evolutivo utiliza las 7 Leyes Universales (Mentalismo, Correspondencia, Ritmo, Vibración, Polaridad, Causa y Efecto, y Generación) para crear en mundo de 3ra. Dimensión vida vegetal y animal (flores, animales, etc.) guiando a otras chispas divinas desde su patrón espiritual en los átomos.
Luego, de estos estadios en altas dimensiones, adquiere la suficiente evolución
como para ser merecedor de fundirse en el éxtasis universal de la íntima
comunión con el gran sol central Padre Madre Amor.
También puede optar por seguir sirviendo en mundos de menor evolución, ayudando a su crecimiento.
De acuerdo a todo lo expuesto anteriormente, podemos llegar a la conclusión
de que nuestro Padre-Amor Dios está presente en todo, a través
de las emanaciones de sus chispas divinas.
Todo en nuestro rededor es vida latente
desde la esencia.
Desde ese pequeño granito de arena, desde esa minúscula semilla, desde esa hormiguita, podemos ver la vida en la llama energética trina, derramando su intención de evolución a través de la materia.
Nuestro deber es meditar en esta esencia de vida latente en todo lo que nos
circunda.
Todo merece nuestro mayor respeto, atención y servicio para que nuestros hermanitos menores (plantas, flores, árboles, animales todos, minerales, etc.) puedan tener la misma oportunidad de evolucionar como lo estamos haciendo nosotros.
Respeto a la vida en cualquiera de sus manifestaciones, amor incondicional
a la maravillosa manifestación de nuestro Padre, presente en todos sus
hijos, nuestros hermanos, en distintos estadios de evolución.
¡Gloria a Dios en las alturas a través de la paz y respeto a toda
su creación !