Aplicando la ley del mentalismo ante problemas
laborales y económicos

 

Los bienes materiales son necesarios para el aprendizaje de vida que es menester realizar en este plano material.
Lo normal es que fluya libremente todo lo esencial para llevar a cabo esta tarea.

Cuando no se produce así, es señal de que algo está fuera del plan divino.

Para encausar esto, es indispensable corregir la forma de pensar aplicando la ley del mentalismo.

A continuación enunciaremos uno de los tratamientos metafísicos al respecto.

Antes de irse a dormir y al despertarse, decretar en forma mental o verbal la siguiente afirmación:

AFIRMACIÓN DE LA CONCIENCIA DE PROSPERIDAD

RECLAMO LO QUE POR DERECHO DE CONCIENCIA ME PERTENECE,

UNA OCUPACIÓN DIGNA Y MUY BIEN REMUNERADA,

DESDE DONDE PUEDA AYUDAR A REESTABLECER EL PLAN DE DIOS SOBRE LA TIERRA.

¡QUE ASÍ SEA Y ASÍ SERÁ!

 


Acerca de los bienes materiales

Todas las riquezas que fluyan se nos otorgan para ser administradas.

Nadie es dueño de lo material. En el plano físico todo es mutable, viene y va.

Todo tiene un principio y un fin; un comienzo, un desarrollo y un final.

Lo anteriormente detallado está íntimamente asociado a la ley metafísica universal de vibración o frecuencia.

Esta ley nos recuerda que todo fluye y refluye; que todo, luego de subir, indefectiblemente tiene que bajar; que todo nace y culmina.

La comprensión de este principio universal nos otorga la calma necesaria como para desapegarnos de todo bien material.

Esta calma o quietud espiritual es la base para poder construir, aplicar y obtener el resultado esperado a través de nuestros tratamientos metafísicos.

Es importante que en toda situación reconozcamos a Dios como el gestor, la fuente y el director de todas las circunstancias que generan nuestros bienes materiales.

 

ORACIÓN DEL RECONOCIMIENTO DIVINO DE TODOS LOS BIENES

 

«YO SOY» UN CANAL POR DONDE FLUYEN TODAS LAS RIQUEZAS QUE NECESITO,

PARA APRENDER LO NECESARIO EN ESTA ESCUELA DE VIDA MATERIAL.

RECONOZCO EL ORIGEN DIVINO DE TODOS MIS BIENES.

AMADO PADRE CELESTIAL, TE DOY GRACIAS POR TODO LO QUE ME BRINDAS

Y POR ELEGIRME COMO TU ADMINISTRADOR.

¡QUE ASÍ SEA Y ASÍ SERÁ!